(La entrada de esta noche es para el que quiera leer un poco.)
1) La de cosas que da que pensar Zubiri. Hoy, leyéndome "El hombre y Dios", se me ocurrió que una de las tesis más fuertes del libro, a saber, que la realización de tu vida descansa en un fundamento que es la realidad, era errónea. Lo pensé por razones que no vienen al caso; la cuestión es que me puse a pensar en la diferencia entre ser y realidad en Zubiri y en Heidegger (que, para el que no sepa de qué va esto, son, por lo pronto, diferentes, sólo hace falta que se pare a pensarlo un momento), y en que el primero dice que la realidad es más originario que el ser y el segundo que el ser es previo a la realidad. Pero entonces me puse a pensar qué creía yo que era más originario y ví que no sabía qué carajo quería decir eso más allá de los libros que escribieron.
2) Llegué entonces a una conclusión: que no se puede saber qué es más originario, el ser o la realidad. Y se me ocurrió una teoría pragmatista del lenguaje: no podemos saber en qué se distinguen ser y realidad porque son términos que no podemos usar en un nivel que no sea pragmático, por así decirlo provisionalmente.
3) Este nivel sería aquel del que hablaba Wittgenstein: el significado de las palabras sólo se nos presenta claramente en su uso. Es decir, que yo puedo dar un significado a un palabro en virtud del contexto en que me encuentre. Por ejemplo, yo puedo no saber cuál es la definición exacta de "especulación ínmobiliaria", pero si voy por la playa y me encuentro una megaurbanización con rascacielos en primera línea yo puedo hablar en presencia de esos edificios de "especulación inmobiliaria", repito, aunque no sepa a ciencia cierta en qué consiste.
4) En este "nivel pragmático", como lo he llamado, podemos hablar de cosas como ser, realidad o Dios: en la religión, todo el mundo habla de Dios, aunque sólo sepa lo que es por cuestiones de fe (está en un contexto de fe, de comunidad, en una parroquia, etc.)
5) Pero si queremos ir más allá y emplear estos conceptos tan extraños en un nivel que no sea pragmático nos encontramos con una gran dificultad. Y esta viene dada por que la gracia de este nivel está, pienso, en que aquí pretendemos que el signifcado de los términos no dependa del contexto ("pretendemos", porque es el nivel de la filosofía, de la fundamentación pura). Es decir, aquí se trataría de manejar el concepto de un modo universal, válido con independencia de la situación (no histórica por cierto). Es así que tenemos la definición del concepto de "especulación inmobiliaria" (aunque eso no supone que sea como una definición matemática); en cambio, de Dios, del ser o de la realidad no. Siempre lo entendemos desde un marco de sentido (sí, esto es Heidegger), desde una comprensión: por ejemplo, si estoy deprimido, la realidad para mí es una mierda y ni es fundamento ni nada de nada. Y de Dios ni te cuento...
6) Pues bien, ese nivel de comprensión estaría incluído en el que he llamado "pragmático". Entonces, ¿ese otro nivel que he distinguido qué narices es? Prefiero dejar abierta la cuestión, porque no sé si esto es, en realidad, otro pseudoproblema. La moraleja de esta historia es que a la hora de hablar de cosas "extrañas" como ser, realidad, o Dios, no nos sobrepasemos y lo usemos de un modo intolerantemente absolutista, en el sentido de decir "Dios es la verdad", o la expresión vulgar de que "eso es como tó": ante expresiones que nos "sobrepasan" (cuantificadores universales, seres absolutos y todopoderosos, almas y transmundos, revelaciones y experiencias religiosas impepinables) hay que bajarse de la nube y pensar un poco lo que decía al principio: qué carajo quiere decir eso que decimos.