lunes 8 de junio de 2009

Singularidades (II)

Pasando de largo del tema de las elecciones europeas, que sinceramente no tengo nada claro, vuelvo con temas metafísicos. En esta ocasión, otro clásico entre los clásicos (aunque nunca llegaría a decir que toda la filosofía es una nota a pie de página de él): Platón.

<<Finalmente, pienso, podría percibir el sol, no ya en imágenes en el agua o en otros lugares que le son extraños, sino contemplarlo como es en sí y por sí, en su propio ámbito. - Necesariamente.>> (Platón, "La República", VI, 516b)

(Aviso para bärlineren: la foto está tomada
en la playa de Cádiz capital
)

Platón está apuntando aquí a la experiencia de lo real experimentado en y por sí mismo, es decir, desde sí mismo y no desde un ámbito subjetivo o extraño a él. Sería, de nuevo, todo aquello que la fenomenología buscaba: el aparecer de la cosa misma, tal como se da y en los límites en que se da (cf. Husserl, Ideas, I, parágrafo 24), un momento singular por cuanto tiene de trans-individual e incluso de trans-universal. Por raro que suene, en la metáfora platónica el Sol, o sea, lo verdaderamente real (¿tal vez lo más real, o eso sería acercarlo mucho al summum ens?) es transgenérico, no cae bajo determinaciones categoriales sino que está allende ellas. Por ello es lo completamente único y singular, lo realidad en su superlativa concreción y singularidad.
Ha sido Heidegger uno de los filósofos que más recorrido han dado a esta metáfora de la verdad y el ser como luz (cf. por ejemplo Ser y tiempo, p. 157, Trotta); la cual fue constantemente reinterpretada por Zubiri (una buena muestra de ello está en Sobre la esencia, pp. 448-9). Para Zubiri, el ser heideggeriano como luz nunca es lo primero, sino que lo primero que tenemos presente en nosotros, en nuestra inteligencia, es la luminaria de donde emana la luz. Es la conocida tesis de que "el ser se funda en la realidad", en cuya discusión no entraré aquí.
Lo interesante de la cuestión está en cómo podemos acceder a la visión de la luminaria. Volviendo a las metáforas platónica y heideggeriana, que tanto tienen en común: siguiendo la inspiración zubiriana, ¿podríamos mirar la luz que arroja la luminaria de tal modo que la captásemos incidiendo en la propia luminaria de la que surge? Es decir, ¿podemos ver la luminaria iluminada por su propia luz? Desde luego que sí. Y ese es justamente el problema, porque, ¿no captaríamos entonces la luminaria sino tan sólo en función lumínica, y no en sí y por sí? Además, ¿cómo sabríamos el modo de ser de la luminaria cuando no la podemos ver, esto es, cuando está apagada? Traducido a un lenguaje menos metafórico (sin menosprecio filosófico de la metáfora, por supuestísimo): si la realidad, que es siempre singular, sólo se nos puede presentar "como x" o "como y", esto es, desde un sentido, ¿cómo acceder a lo que sea independientemente de su aparecer "como...", es decir, a cómo es en su propia singularidad? Si lo real singular "da" sentido, ¿cómo aprehenderlo sin la mera función iluminadora o proporcionadora de sentido? ¿No es justamente la propia claridad de la luminaria la que la oculta?
En fin, problemas patafísicos, que diría Cortázar.