miércoles 10 de junio de 2009

Spray para oler libros electrónicos

¿Qué será de un servidor cuando los libros sean (presuntamente) electrónicos y no los pueda oler? Los que me conocen, saben de mi manía enfermiza de oler los libros: un libro no se disfruta sólo con la vista y con la inteligencia, sino con el tacto y con el olfato (el gusto ya no sé...). Ese olor de los libros de la biblioteca, una mezcla entre rancio, usado y añejo, que juntos huelen bien; el olor de los libros recién comprados; el olor de los libros del colegio, bastante odioso; el de los manuales de videojuegos de consola, como muy agudos; el de los diccionarios y en general de los libros con páginas tipo-Biblia; el de los libros de Alianza, tanto los editados en papel reciclado (los de toda la vida) como los de las nuevas ediciones en un papel más "robusto", cada tipo de papel tiene un olor distinto.

En fin. Me faltan palabras para describir los olores. Qué curioso que el español, al menos, tiene ingeniosísimos recursos para proferir toda clase de insultos, pero poquísimos para describir los olores. Los objetos que más nombres reciben son aquellos aprehendidos por la vista (qué casualidad, ¿no?). Del gusto también abundan: ácido, dulce, salado... Del tacto: rugoso, suave, etc. Del oído es obvio: tenemos ahí la música para dar fe de ello, una de las más complejas ciencias nacidas a partir de uno de los 5 sentidos. Pero en cuanto al olfato... ¿con qué adjetivo describo el olor de un libro de Zubiri de Alianza Editorial? ¿O de las guías Lonely Planet, que poseen un aroma tan característico? No encuentro palabras.
Todo este cuento viene a santo de la entrada que me he encontrado en ese estupendo blog que es Microsiervos: http://www.microsiervos.com/archivo/humor/olor-para-libros-electronicos.html
Han inventado un spray para rocíar los libros electrónicos y de este modo conservar el olor de los libros "físicos". Los hay olor a mohoso, a bacon crujiente, a gato incluso... Vale, es una broma (no mía, sino del blog). Pero nada más verlo me ha hecho ilusión, seguro que no soy el único al que le gustaría que los libros siguieran siendo "físicos" sólo para poder olerlos.

2 sandeces:

Anónimo dijo...

joer, se pasan de modernos ,tanto que casi tocan con las manos el cielo de los más tontos del planeta.
Txema no te preocupes, seguirás oliendo los libros y yo me reiré de como lo haces... y si apararecen, un día de estos, los mierdilibros esos(que no son libros ni son na)aprovecha ahora para comprar muchos muchos libros y los vas oliendo poco a poco,jajajjajaja(uy , que se me olvidaba poner mi risa)

María dijo...

Me encanta el olor de los libros... mi madre siempre me regala libros por Navidad, este año fue la Utopía de Tomás Moro y la Política de Aristóteles... comprados en tiendas de segunda mano, of course... los libros nuevos huelen a... "nuevo"... los viejos huelen a espera, como si esos libros viejos y pestosos llevasen años esperándome en la estantería de una librería cutre... :)

María (otra filosofilla aspirante a comedora de tarros)