Me he encontrado hoy con este interesantísimo artículo sobre la Wikipedia en el excelente blog Microsiervos. Contra la gente que suele usar el llamado "arumentum ad Wikipedia" (en su versión negativa: como has usado la wikipedia, esa información carece de todo valor), el artículo se centra en los abrumadores dispositivos de autocorrección de dicha herramienta online. Desde luego, nunca me ayudaré de ella para elaborar mi tesina, pero sin duda alguna la Wikipedia está llamada a convertirse en un recurso de organización de información y de fuentes a tener muy en cuenta en el futuro.
Este es el enlace al artículo:
jueves 30 de julio de 2009
La Wikipedia
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Txema
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Etiquetas: Informática para personas
viernes 3 de julio de 2009
Berlín Alexanderplatz
Lo malo de opinar sobre una novela que acabas de leer es que todavía no se tiene la suficiente distancia crítica como para hablar con sentido de ella. Lo único a lo que uno acierta es a balbucear, a mascullar algunas cosas. Y más después del último capítulo de esta novela, impresionante.

Para entrar un poco en materia: el libro es del poco conocido A. Döblin, uno de los mayores escritores de Alemania del s. XX (no en vano, G. Grass lo reconoce como su maestro). La narración va en el estilo del Ulises de J. Joyce: mucho monólogo interno, que se confunde con el del propio autor, collage de técnicas (literalmente: inserta recortes de periódicos de la época, etc.), tratando de reflejar siempre objetivamente* los hechos, a saber, el deambular de Franz Biberkopf por Berlin, tratando de ser honesto, después de salir de la prisión de Tegel, tras haber asesinado de una brutal paliza a su mujer Ida.
* Lo de "objetivo", eso de los "hechos": es confuso que el autor pretenda describir la realidad vivida por F. Biberkopf mezclando el monólogo interno con la representación "objetiva" de los hechos cotidianos de la ciudad de Berlín por medio de presentación de datos, noticias, estadísticas, etc. Si lo que se pretende es hacer la experiencia del calvario del propio personaje, poco puede ayudar un recorte de periódico. El Berlín vivido por F. Biberkopf no es el Berlín en el que las apisonadoras trabajan en la construcción del metro durante x horas, trabajo subvencionado pro el gobierno o quién sea, etc., sino en este caso, es la sucia apisonadora que hace un ruido infernal, o las malditas obras del metro que son abandonadas durante el invierno de modo que la nieve que cae genera un barrizal tremendo. Pienso que existe esa confusión en la novela, que la malogra un poco. Además de que la aportación de datos "objetivos" no son la representación de ningún hecho de Berlín "en sí", realmente, poco llega a significar para el lector, interesado en la experiencia del protagonista.
Después de la perorata, algunos pasajes alucinantes, narrados en ese estilo joyceano (menos duro, todo hay que decirlo, y gracias tal vez a eso, más lírico, afortunadamente), como si fuera un cuadro expresionista, con pinceladas muy rápidas y violentas. A lo que Döblin añade una peculiar óptica que hace de sus escenas casi planos más propios del cine que de la literatura:
- Al hilo de lo de la pintura expresionista: hay un pasaje que, de hecho, recuerda a los lienzos de Soutine:

Se trata del siguiente pasaje, que me he tomado la molestia de transcribir ;P
"Un empujón a la puerta, cede, se columpia adelante y atrás. ¡Puah, qué vapor! Qué estarán cociendo ahí. Estás rodeado de vapor como en un baño, quizá los cerdos tomen baños turcos. Se va hacia algún lado, no ves adónde, se le empañan a uno las gafas, quizá se anda desnudo, se suda el reumatismo, con coñac sólo no basta, se hace ruido con las zapatillas. No se puede ver nada, el vapor es demasiado espeso. Pero esos chillidos, estertores, golpes, gritos de hombre, herramientas que caen, tapas que se abaten. Por algún lado deben de andar los cerdos, algunos ya colgando, están ya muertos, los han cortado, casi están listos para comérselos. Ahí hay un hombre con una manga que riega las dos mitades blancas del cerdo. Cuelgan de postes de hierro, cabeza abajo, algunos cerdos están enteros, tienen las patas separadas arriba por una tabla transversal, un animal muerto no puede hacer nada, tampoco correr. Las manos de cerdo, cortadas, forman un montón. Dos hombres salen de la niebla trayendo algo, un animal abierto y sin entrañas colgando de una barra de hierro. Levantan la barra hasta el círculo del techo. Allí se columpian ya muchos colegas, contemplando estúpidamente las baldosas.
Atraviesas la sala entre la niebla. Las losas están estriadas, están húmedas y también llenas de sangre. Entre los postes, las hileras de animales blancos desentrañados. Detrás deben de estar los lugares de sacrificio, se oyen golpes, ruidos, chillidos, gritos, estertores, gruñidos. Allí hay calderas humeantes, cubas, de ahí viene el vapor. Los hombres meten en el agua hirviente los animales muertos, los escaldan y los sacan muy blancos, un hombre les raspa aún la piel con un cuchillo, el animal queda aún más blanco, muy liso. Muy blandos y blancos, muy satisfechos como después de un baño cansado, tras una operación con éxito o un masaje, los cerdos yacen en filas sobre bancos, tablas, en su tranquilidad repleta y con sus nuevas camisas blancas, no se mueven. Todos están echados de lado, a algunos se les ve la doble fila de tetillas, cuántas tetas tiene una cerda, debe de ser animales fecundos. Pero todos tienen aquí un tajo rojo y derecho en el cuello, exactamente en su parte central, es muy sospechoso.
Ahora suenan otra vez golpes secos, se abre una puerta al fondo, sale el vapor, entran un nuevo grupo de cerdos, vosotros corréis por ahí, yo he entrado por delante, por la puerta corrediza, graciosos y rosados animales alegres perniles, alegres rabos enroscados, lomos con rayas de colores. Y olfatean el nuevo recinto. Es frío como el de antes, pero hay además algo húmedo en el suelo que resulta desconocido, una viscosidad roja. La frotan con el hocico.
Un hombre joven de cara pálida, con el cabello rubio y aplastado, tiene un cigarro en la boca. ¡Miradlo, es el último hombre que se ocupará de vosotros! No penséis mal de él, sólo cumple con su obligación. Tiene que arreglar con vosotros un asunto administrativo. Sólo lleva botas, pantalones, camisa y tirantes, las botas hasta la rodilla. Ése es su uniforme. Se quita el cigarro de la boca, lo coloca en un estante de la pared y coge un hacha larga del rincón. Es el emblema de su autoridad, de su superioridad sobre vosotros, como la chapa de la policía criminal. Enseguida os la enseñará. Es un largo mango de madera que el joven levanta a la altura de sus hombros sobre los cerditos alborotadores, que hozan, olisquean y gruñen debajo tan tranquilos. El hombre va de un lado a otro con la vista baja, buscando, buscando. Se trata de pesquisas sobre cierta persona, sobre cierta persona implicada en el caso x contra y.. ¡Zas! Uno ha salido corriendo ante sus pies, ¡zas! otro más. El hombre es rápido, ha quedado bien, el hacha ha caído silbando, se ha hundido en la aglomeración por su lado romo, golpeando una cabeza, otra cabeza más. Ha sido un momento. Algo patalea en el suelo. Algo se agita. Se mueve de un lado a otro. Ya no sabe nada. Y se queda allí. Qué hacen las patas, la cabeza. Pero eso no lo hace el cerdo, lo hacen las patas por su cuenta. Y dos hombres de la sala de calderas se han asomado ya, ahora les toca a ellos, levantan una puertecita que da al lugar del sacrificio, sacan arrastrando al animal, afilan el largo cuchillo en un hierro y se arrodillan, shhh, shhh, han golpeado en el cuello, abren al animal como un saco, cortes que se hunden profundamente, el animal se estremece, patalea, se debate, pierde el conocimiento, ahora sólo el conocimiento, pronto algo más, chilla y ahora le abren las venas del cuello. Está profundamente inconsciente, hemos entrado en la Metafísica, la Teología, hijo mío, ya no andas por la tierra, ahora flotamos sobre las nubes. Rápidamente el balde plano, la sangre caliente y negra cae a borbotones, espumea, la sangre se cuaja en el cuerpo, forma coágulos, tapona las heridas. Ahora está fuera del cuerpo y sigue queriendo coagularse. Como un niño que grita mamá, mamá, cuando está en la mesa de operaciones y mamá no pinta nada, y mamá no quiere venir, pero uno se asfixia bajo la mascarilla de éter, y todavía sigue gritando, hasta que no puede más: mamá. Ris, ras, las venas de la derecha, las venas de la izquierda. Hay que revolver deprisa. Así. Ahora ceden los estremecimientos. Ahora estás tranquilo. Hemos llegado al fin de la Fisiología y la Teología, comienza la Física." (A. Döblin, Berlín Alexanderplatz, Cátedra, pp. 196-198).
- Otro más: cuando a mitad del libro tiene lugar el famoso "acc/incidente" con el pérfido Reinhold. Esta vez sólo indico las páginas, de la estupenda edición de Cátedra: pp. 272-274.
* En serio, el personaje de Reinhold es magnífico: el mayor hijo de puta (lo subrayo) sin sentimientos que ha dado la literatura.
- La pelea con Mieze, la dulcísima novia que se echa Biberkopf: pp. 393-395. Este pasaje trae a la memoria "El grito" de Munch así como (por supuesto) las bocas abiertas de F. Bacon en sus series sobre el Papa Inocencio.
- Y, cómo no, el delirio de Franz Biberkopf en el manicomio de Buch, enfrentándose con la "Segadora, le llaman Muerte": ver todo el capítulo 9, el final.
Tal vez no tan enorme como el Ulises de Joyce, que es una obra singular, Berlín Alexanderplatz me ha entusiasmado sobre todo en pasajes como los que he citado, por cómo Döblin logra hacer descripciones subjetivas de situaciones elevándolas a un tono lírico inusitado, casi al nivel de Cortázar en Rayuela. En ese aspecto, está a años luz sobre Joyce.
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Txema
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Etiquetas: Libros
miércoles 1 de julio de 2009
Otro blog
Sigo manteniendo este, natürlich, pero con motivo de la ya muy próxima visita a Alemania, he abierto otro blog, dedicado tan sólo a escribir acerca del viaje o de los viajes que haya hecho, esté haciendo o haga en un futuro. Es decir, sólo va a estar actualizándose durante las próximas tres semanas. Lo que dure lo de Berlín. Así que sólo lo usaré de tanto en tanto.
Bueno, la dirección es esta:
Uso Wordpress y no Blogger porque este último da asquito, de verdad. Ya podían modernizarlo un poco, digo yo :P
Así que todos aquellos familiares y/o amigos, o simplemente curiosos, tendrán noticias nuestras (es decir, también de Merche) a través de este blog.
Lo gracioso sería ahora que en Alemania no tuviera acceso a internet, en el apartamento. Sería un OWNED en toda regla, LOL.
Bueno, la dirección es esta:
Uso Wordpress y no Blogger porque este último da asquito, de verdad. Ya podían modernizarlo un poco, digo yo :P
Así que todos aquellos familiares y/o amigos, o simplemente curiosos, tendrán noticias nuestras (es decir, también de Merche) a través de este blog.
Lo gracioso sería ahora que en Alemania no tuviera acceso a internet, en el apartamento. Sería un OWNED en toda regla, LOL.
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Txema
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Etiquetas: Cosas que pasan
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